Cultura

Algunos tips para el consumo responsable de Cannabis

1. ¿Estás chiquito? mejor esperar 

Según un informe de la OMS de 2016, el consumo de cannabis prolongado a lo largo del tiempo genera problemas temporales de atención, aprendizaje, memoria y dificultad para seguir ideas. Esto ocurre tanto en adultos como en adolescentes, pero en éstos es más común que los síntomas persistan a pesar de pasar por un periodo de abstinencia. 

El cerebro no termina de desarrollarse completamente hasta los 21-23 años, por eso, los adolescentes son mucho más vulnerables a los efectos nocivos de la marihuana. A esto súmale que es un periodo de mucha incertidumbre, donde somos más propensos a buscar formas de evadir la realidad que puede derivar en una dependencia.

Aparte, seamos francos, muy pocos adolescentes tendrán acceso a marihuana de buena calidad. Y si ya es poco lo que sabemos de los efectos negativos de una variedad cultivada con amor y cariño, menos sabemos qué puede hacerle a tu cuerpo la panteonera que te venden en la plaza.

2. No manejes volado

Puedes ser el mejor conductor del mundo, el mismísimo Schumacher, y te diría lo mismo. Yo sé que cuando estás volado no sientes que pierdes el control de tu cuerpo como con otras sustancias, pero ese no es el problema. Parte importante del consumo responsable de marihuana implica no poner en riesgo a otras personas.

Cuando manejas sólo tienes el control de lo que hace tú vehículo, pero nunca sabes qué puede pasar. Si se te cruza un auto o un peatón y estás volado, no podrás reaccionar tan rápida y eficazmente como si estuvieras sobrio. 

En USA se ha detectado un aumento en los accidentes de tránsito en los Estados donde la marihuana hoy es legal. Y, si bien, sigue siendo un riesgo muchísimo menor que manejar en estado de ebriedad, sí se recomienda evitar conducir luego de haber consumido marihuana.

3. Menos es más

La marihuana no cae del cielo, en eso estamos claros, así que te conviene usarla de forma eficiente. Claro que en Instagram causas sensación cuando subes un blunt gigante, pero para qué fumártelo entero tú solo si con menor cantidad lo puedes pasar igual de bien.

Mientras más aumentamos la dosis de consumo, más resistencia vamos generando. Pero tampoco es algo que va en aumento eternamente. Puedes llegar a un nivel en que no te vuelas ni aunque te fumes una planta entera. Esto pasa porque tus receptores cannabinoides se saturan y ya no pueden conectarse con más cannabinoides para producir ese efecto psicoactivo que tanto amamos. 

¿Qué puedes hacer si llegas a ese punto? 

Lo primero es pasar por una desintoxicación. Eso significa pasar por al menos dos días de abstinencia, pero lo ideal es que sea al menos una semana. Pasado ese tiempo, tu sistema endocannabinoide se despeja completamente y quedas 100% receptivo a la weed para retomar luego con un consumo más responsable de marihuana.

¿Cómo sé cuál es la dosis ideal?

Puedes hacer un ejercicio muy simple para encontrar tu microdosis: la cantidad mínima que necesitas consumir para lograr el efecto que te gusta. Michelle Ross, fundadora de la red IMPACT, una organización que utiliza la investigación médica para encontrar nuevos tratamientos relacionados con el cannabis, recomienda que los microdosificadores, comiencen con 2.5 miligramos, manteniendo ese nivel durante aproximadamente tres días y aumenten si es necesario. 

4. Elige el momento correcto para volar

No da lo mismo el contexto. Es bien distinto fumarse uno tranquilito en la casa con amigos, que antes de una entrevista de trabajo o una presentación en público. El ambiente hace la mitad de la experiencia. Si no estás cómodo es muy probable que te venga la persewawi, que no rindas al 100% o que, simplemente, desaproveches un muy buen caño.

Si llegas al punto en que tienes que hacer todo volado, incluso estando en situaciones estresantes o que requieren de mayor nivel de atención, pierde la gracia. Llegado un momento ya verás no te hace efecto o no eres consciente de él. Cosas como esas son las que te alertan y te dicen que tal te conviene parar la mano un par de días, por lo menos para darle un respiro a los receptores cannabinoides de tu sistema endocannabinoide.

5. Conoce lo que vas a fumar

Es muy importante que conozcas el origen de la weed que vas a consumir. La marihuana barata que puedes pillar en tu tienda ilegal favorita, por ejemplo, entra de forma ilegal al país y, probablemente, haya sido aumentada con productos tóxicos. Claro que es económica y puedes conseguir más cantidad, pero sus efectos nocivos pueden ir mucho más allá de ese terrible dolor de cabeza que te deja después de fumarla

6. Mejor sola que mal acompañada

Evita combinar el consumo de marihuana con otras drogas. Las drogas sintéticas como la cocaína, la metanfetamina y otras similares, tienen composiciones y purezas muy variadas. No puedes saber qué efecto te van a producir en contacto con los cannabinoides hasta que ya lo estés experimentando. 

Lo mismo pasa con el alcohol. No porque estés acostumbrado a tomar un tipo de alcohol y a fumar una variedad de marihuana significa que consumirlos al mismo tiempo no te va a hacer mal. Evita mezclar, sobre todo si es algún licor que no hayas probado antes.

Si aún así quieres correr el riesgo, asegúrate de hacerlo en un lugar seguro y con gente de confianza que pueda ayudarte si algo sale mal. Y come algo, por favor.

7. Respeten, porfa 😾

Que a ti te guste fumar, no significa que al resto también. Buena parte del consumo responsable de marihuana pasa por no molestar al resto. Si vas a fumar, evita hacerlo en un lugar cerrado junto a otras personas que no quieran aspirar el humo de tu caño. A nadie le gusta tragarse el humo de la persona que va fumándose un pucho en la calle frente a uno, así que no se lo hagas a los demás.

Si tus amigos no fuman, puedes buscar otros métodos de consumo que no les afecten a ellos. En vez del porro, la pipa o el bong puedes usar un vaporizador que es un poco menos invasivo. También te puedes preparar de antemano y consumir comida cannábica hecha con Magical Butter.

Si eres fan del porro y no lo sueltas ni bajo amenaza, te puedes comprar un filtro de aire para filtrar el humo y no darle jugo a nadie. Si andas pobre, puedes hacer una versión rancia con un cono de confort vacío dentro de un calcetín viejo.